martes, 3 de julio de 2012

Tomate un mate conmigo...

Hay un instante en el que todo el cuerpo, pide a gritos un mate.
Minutos después en que todos los sentidos fueron exaltados a la vez y todos los músculos fueron, de alguna manera conmovidos.
Esa fracción de tiempo, en la que todas las funciones comienzan a re acomodarse, lo único pero único que hace falta para que el bien estar sea completo es la sensación de esa infusión caliente y amarga descendiendo por la garganta.
La fuerza y la voluntad para ir a prepararlo escasean justo en ese momento. 
En un acto de fe, estiro el brazo hasta el termo y cebo uno, que no está ni tan caliente ni tan amargo, pero está en el punto exacto en que mi estómago puede soportarlo.
Y es ahí donde agradezco con todo mi ser a todas las deidades del universo, que haya quedado preparado de antes...


3 Hacen conmigo:

Autor Anonimo dijo...

JAAAA! Sin dudas que me pasa a menudo. El mate siempre se quiere, pero las ganas de aprontarlo nunca están.

Lara dijo...

Autor Anónimo: Bienvenido!!!
Así es. A veces no hay ganas de prepararlo y viene tan bien que otro lo haga!!!

Tamara Franquez dijo...

INDUDABLE