jueves, 22 de diciembre de 2011


Tu soberbia, tu estrechez, tus prejuicios, tu falta de tacto, tu ausencia de autocrítica, tu inexistente intento de reparar cuando herís con tus palabras, tus opiniones (que solo son eso y no verdades absolutas como vos crees), las generalizaciones en las que te amparás, los infinitos lugares comunes en los que caes, tu estúpida certeza de que lo sabés todo, tu grosería (que crees graciosa)... no solo te alejan de la gente sino que te convierten en un ser desagradable.
Ojalá sean tus propios hijos los que hagan que te tengas que comer tus palabras.
Ojalá ese día de tes cuenta de que no sabes todo... y quizás así logres generar espacio para aprender algo.

2 Hacen conmigo:

Café (con tostadas) dijo...

justo anoche lo charlábamos con Hermana, hablando del cebado de mates...

la incorporación temprana de la otredad tiene grandes beneficios que algunas personas no conocerán jamás.

(ps. pobres los hijos, cuánto laburo!!)

Lara dijo...

Gente de mierda, vio? Parece que de verdad existen, que no son un mito urbano.